1 de noviembre de 2019

Sensibilidad Química Alimentaria (3ª parte): Aminas biógenas, Glutamatos, Salicilatos, Sulfitos, Benzoatos, Emulsificantes, Colorantes, Edulcorantes...

Voy a comentar primero algunos aditivos y luego hablaré sobre los químicos más problemáticos que se encuentran de manera natural en los alimentos.


Los sulfitos, que se añaden para conservar el vino, algunos zumos, frutas deshidratadas, carnes procesadas y a muchos otros productos industriales, evitan que las células del colon puedan utilizar el butirato como combustible, entorpeciendo así la regeneración de la mucosa intestinal. Por lo que no son aconsejables ni siquiera para la población sana.



Algunos grupos parecen tener mayor riesgo de hipersensibilidad a los sulfitos. por ejemplo, asmáticos dependientes de esteroides, o personas con marcada hiperreactividad de las vías respiratorias o que tienen asma crónico.
En una revisión que hizo el equipo de Vally se sugerió que de un 3 a un 10% de personas asmáticas experimentan síntomas cuando se exponen a la ingestión de sulfitos.


 

Los sulfitos pueden causar urticaria y angioedema, tanto por aplicación tópica de cosméticos que los contengan como por ingestión oral. Otras reacciones que pueden causar los sulfitos son la rinitis y la anafilaxia, aunque esto es menos frecuente.








Abajo tenéis un listado de algunos de los alimentos a los que se les añade más sulfitos:



El ácido benzoico o benzoato es producido por muchas plantas y también se ha detectado en animales, por lo que está presente en muchos alimentos, incluidos los frutos del bosque y los productos lácteos, generalmente en concentraciones relativamente bajas ((de hasta 40 mg / kg)). El benzoato también puede ser un producto de la digestión. Por ejemplo, el ácido cinámico de la canela se oxida a una sal de benzoato en el hígado. Los benzoatos también se añaden en concentraciones mucho más altas a los refrescos, mermeladas, dulces, chocolates, helados, encurtidos, productos horneados, debido a que tienen propiedades antimicrobianas.



Los benzoatos se han asociado a urticaria crónica, asma, rinitis, anafilaxia y dermatitis atópica; aunque no hay evidencia científica de calidad que haya demostrado estas asociaciones y hay estudios con resultados contradictorios. 
Además tampoco se sabe si los efectos son sólo producidos por los benzoatos que se añaden como aditivos, o también por los que están naturalmente presentes en los alimentos.




Abajo tenéis el listado de los alimentos que contienen mayor cantidad de benzoatos:



Voy a hablar ahora de algunos aditivos que, aunque no se asocian a reacciones pseudoalérgicas, pueden resultar nocivos para la salud y por tanto sería recomendable que los evitárais.



Las maltodextrinas, que se añaden a muchos alimentos para espesarlos y endulzarlos, favorecen la proliferación de bacterias proinflamatorias.


 

En un estudio que se publicó el año pasado, se observó como el consumo de sucralosa y maltodextrina pueden exacerbar la actividad de la mieloperoxidasa, que es un marcador de inflamación, en personas con una predisposición proinflamatoria.


Los carragenatos son un espesante proveniente de las algas y se ha observado en algunos estudios como pueden incrementar sustancias inflamatorias como la IL-6, también pueden elevar la calprotectina fecal (que es un marcador de inflamación intestinal) e incluso pueden producir una alteración de la microbiota intestinal, reduciendo la población de akkermansia muciniphila, que es una bacteria beneficiosa que tiene efectos antiinflamatorios.


Los emulsificantes son un aditivo que se utiliza en la industria para emulsionar y disolver las grasas y son unos de los aditivos más nocivos para la salud. En los 3 primeros estudios que tenéis en las referencias bibliográficas de la diapositiva, se observó como el Polisorbato 80 y la Carboximetilcelulosa alteran la microbiota intestinal, disminuyen el espesor de la mucosa del intestino y por tanto acortan la distancia que hay entre el epitelio intestinal y la microbiota y además aumentan la permeabilidad intestinal. También crean un ambiente proinflamatorio en el intestino que da lugar a una inflamación de bajo grado. Y en el estudio que tenéis referenciado como número 4, y que se ha publicado recientemente en este año, se ha demostrado como los emulsificantes también tienen un impacto significante sobre la ansiedad.



Además, en estos otros 3 estudios se observó como el polisorbato 80 puede inducir la liberación de enzimas lisosomales de las células de la mucosa intestinal, aumentando la permeabilidad intestinal, y también incrementa la translocación bacteriana a través del epitelio intestinal. Se observó cómo se multiplicaba por 59 veces la translocación de la E. Coli.


El dióxido de titanio es un colorante que se utiliza muchísimo en la industria alimentaria y farmacéutica para conferir un color blanco.
Se ha observado en estos estudios como la exposición a este aditivo durante 100 días se asocia a la inflamación de bajo grado en el colon, al aumento del estrés oxidativo, al incremento de la permeabilidad intestinal e incluso a la exacerbación de la colitis



La administración de flavonoides como la quercetina o la naringenina inhibe la artritis inducida por dióxido de titanio puesto que reduce la producción de citoquinas y disminuye el estrés oxidativo. 
Además del efecto que tienen los flavonoides sobre la reducción del daño que puedan causar algunos aditivos, independientemente de estos también tienen por sí solos un efecto antiinflamatorio. En este estudio se observó como la naringenina, a concentraciones normales ingeridas en la dieta habitual a través de la naranja y el pomelo, tiene la capacidad de reducir la expresión génica del factor de necrosis tumoral alfa en los macrófagos. 


El bisfenol A es un químico que se utiliza mucho en los envases alimentarios. No sólo está en los plásticos de policarbonato, como los que tienen las botellas de plástico, sino también en las resinas epoxi que se utilizan para recubrir el interior de envases metálicos, como las latas de comida, por eso deberíais evitarlas siempre que podáis. Y además si utilizáis algún envase que lo contenga, nunca lo calentéis en el microondas o en el friegaplatos porque se puede descomponer y filtrarse al alimento.
 Se ha observado en estudios con ratas como el bisfenol A, a dosis más bajas de lo que está establecido como dosis diaria tolerable, es capaz de inducir hiperpermeabilidad intestinal, y este efecto es dependiente de la dosis. También es capaz de inducir hipersensibilidad visceral en respuesta a la distensión colorrectal .


Los salicilatos son sustancias parecidas a la aspirina que están naturalmente presentes en los alimentos, y al igual que ésta, tienen efectos antiinflamatorios.
La intolerancia a los salicilatos es una reacción de hipersensibilidad pseudoalérgica, ((donde ocurre una degranulación inespecífica de los mastocitos.)) Se dice que es una reacción pseudoalérgica porque aunque se manifiesta como si fuera una alergia, no interviene la inmunoglobulina E.
Una posible causa podría ser la sobreproducción de leucotrienos (mediadores inflamatorios) y sus metabolitos.






Los glutamatos, además de añadirse como aditivos, podéis identificarlos con esos números E, también se encuentran de manera natural presentes en algunos alimentos.


El glutamato es un aminoácido y forma parte de las proteínas. En los alimentos pueden estar unidos a una proteína o pueden estar en su forma libre. Cuando están libres y no unidos a proteínas, tienen la capacidad de potenciar el sabor de los alimentos. De hecho, los alimentos que son ricos en glutamato de manera natural, como el queso, el tomate, los champiñones y los extractos de carne o de levadura, se suelen utilizar a menudo para dar sabor al cocinar, y el glutamato monosódico puro se utiliza como un aditivo en los aperitivos salados, en sopas y en la cocina asiática.






Las aminas biógenas están naturalmente presentes en muchos alimentos y tienen la capacidad de actuar directamente sobre los vasos sanguíneos, dilatándolos, y por esta razón pueden causar migrañas, rubor, congestión nasal y muchos otros tipos de sintomatología.



Pincha aquí si quieres saber más sobre las distintas causas de histaminosis alimentaria no alérgica (déficit de enzima diaminooxidasa o DAO; fármacos o alimentos que bloquean la enzima DAO; producción endógena por alimentos que producen en el cuerpo su liberación; mastocitosis; aumento de la permeabilidad intestinal y alimentos que aumentan la absorción de histamina. También hablo del tratamiento farmacológico de la histaminosis según sea su causa y los alimentos que habría que limitar según sea la causa que te está produciendo la acumulación de histamina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo más leído