1 de noviembre de 2019

Sensibilidad Química Alimentaria (4ª parte): Intolerancia a la histamina (diagnóstico, causas, síntomas)

Alrededor de un 1% de la población tiene reacciones adversas ante lo que se considera una cantidad normal de histamina en alimentos. A esta sensibilidad aumentada es a lo que llamamos Intolerancia a la Histamina.

Se desarrolla tanto por una disponibilidad aumentada de Histamina en el cuerpo, como por una capacidad reducida de las enzimas para degradar la histamina y eliminarla del organismo.

Esta condición se cree que es debida principalmente por una enfermedad previa gastrointestinal y/o por genética.


El diagnóstico de Intolerancia a la Histamina se basa en tener unos bajos niveles plasmáticos de la enzima DAO, que haya presentes trastornos gastrointestinales funcionales y que la sintomatología mejore con una dieta reducida en Histamina. Además, este tipo de dieta, no sólo causa una mejora de los síntomas, sino que también produce un incremento de los niveles plasmáticos del valor de DAO, el cual se correlaciona con el grado de adherencia a la dieta.

Por tanto, en el caso de personas que presentan los típicos síntomas de Intolerancia a la Histamina desencadenados por alimentos ricos en histamina y alcohol, con intolerancia a fármacos que liberan histamina endógena o que bloquean la enzima DAO, y con un diagnóstico negativo de alergia o de otros trastornos internos, se debería considerar la intolerancia a la histamina. Una dieta libre de histamina, si fuera necesario, ayudada de antihistamínicos o de suplementos de DAO, lleva a una mejora de los síntomas. 

Aquí quiero hacer un inciso y es que hay pacientes que lo que realmente tienen es un síndrome de activación mastocitaria y se diagnostica de forma errónea como una intolerancia a la histamina, por eso también recomiendo de que se realice la prueba de la triptasa sérica además de la histamina y metilhistamina en orina.


 Hay varias razones por las que la Histamina puede estar aumentada. Puede ser porque se esté tomando algún fármaco que esté bloqueando la acción de la enzima DAO, o que esté estimulando la liberación endógena de histamina (con endógena quiero decir que la produce nuestro propio cuerpo). Hay trastornos gastrointestinales que podrían estar detrás del aumento de histamina, como es el intestino permeable o la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII). La histamina también podría estar aumentada simplemente por la alta ingesta de alimentos que la contienen en gran cantidad, o por la ingesta de alimentos que provocan en algunas personas que se libere histamina.
Además, en el intestino tenemos bacterias que son capaces de convertir el aminoácido histidina, que se encuentra en alimentos proteicos, hasta histamina. Contribuyendo por tanto a un incremento de la histamina del cuerpo, especialmente si estas bacterias están en mayor número debido a un sobrecrecimiento bacteriano (SIBO o un LIBO).


La histamina puede elevarse por distintos mecanismos, el más importante es desarrollar sensibilizaciones a alimentos. Otros serían, por ejemplo, las alergias, o padecer sensibilidad a otros estímulos como la luz, el ruido, los olores, los cambios de temperatura y sustancias químicas.


Antes de comenzar una dieta baja en histamina porque se sospeche que se tiene intolerancia, lo primero que habría que hacer es descartar que esa sintomatología esté causada por alguna alergia a algún alimento, y para eso hay varios tests en los que se mira las IgE específicas a varios alimentos, aunque tenemos que tener en cuenta que estos test de alergia alimentaria no son infalibles y tan sólo valoran la probabilidad, por ejemplo, quizás pensáis que tenéis intolerancia a la histamina porque cuando tomáis tomate, el cual tiene histamina, os aparecen síntomas de histaminosis, entonces os hacéis la prueba de IgE del tomate, y os sale negativa, pero resulta que para hacer la prueba la muestra la habían tomado de la pulpa y puede que vosotros seáis alérgicos tan sólo a las semillas. Por eso es fundamental que os observéis bien cómo reaccionáis antes la ingesta de ciertos alimentos, y para eso la herramienta que más os puede ayudar a identificar alimentos que os sientan mal es un diario de alimentos y síntomas.


Los síntomas son muy parecidos a los de la alergia, aunque en este caso no están mediados por las inmunoglobulinas E, por eso se denomina intolerancia y no alergia.


 Hay mucha variedad en cuanto al momento en que aparecen los síntomas y su gravedad. Aquí os nombro los síntomas más comunes, aunque no están todos, ni tampoco se tiene por qué tener todos estos.
El principal síntoma que se suele tener, y que además es al que los pacientes le suelen dar más importancia porque les incapacita para poder llevar una vida normal, es la migraña. Aunque puede que tan sólo se manifieste con dolores de cabeza menos intensos. Los trastornos digestivos son frecuentes, sobre todo la diarrea y el dolor abdominal, pero también puede haber náuseas, vómitos y reflujo gastroesofágico, que se manifiesta como dolor o ardor en el pecho. También puede haber problemas respiratorios como asma, moqueo o nariz taponada. También puede haber síntomas en la piel, como eczemas, urticaria, rubor en la cara, prurito que es picor en la piel aunque puede que no se vea ninguna lesión en la piel. También puede producirse arritmias, descenso de la presión arterial o sensación de mareo.
 Estos síntomas pueden aliviarse con una dieta libre de H o con antihistamínicos.


 Los niveles normales de histamina en el plasma sanguíneo están entre 0.3 y 1 ng/mL, y cantidades superiores a estas pueden causar problemas. Por ejemplo, entre 1 y 2 ng/mL puede incrementar la secreción ácida del estómago y aumentar el ritmo cardíaco, mientras que concentraciones entre 3 y 5 ng-mL pueden incrementar el rubor y los dolores de cabeza.


Pincha aquí si quieres seguir leyendo la presentación, en la siguiente parte hablo sobre cómo se debe realizar una dieta baja en histamina. 



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