1 de noviembre de 2019

Sensibilidad Química Alimentaria (5ª parte): Dieta baja en histamina

Antes de comenzar a explicar la dieta, quiero hacer algunas puntualizaciones que considero muy importantes:

La relación riesgo-beneficio debe ser lo primero a considerar cuando nos planteemos cualquier tipo de dieta de eliminación. Al igual que en la dieta baja en FODMAP, en la dieta baja en histamina se excluyen muchos alimentos que son muy nutritivos y que nos proporcionan beneficios para la salud.

Esta dieta no es apropiada para niños muy pequeños, aunque las restricciones dietéticas significantes pueden afectar al estado nutricional a cualquier edad.

Esta es la razón por la que se recomienda que sigáis este tipo de dieta bajo la supervisión de un Dietista-Nutricionista especializado en intolerancias alimentarias para que os asesore en cómo evitar las posibles carencias nutricionales que se podrían derivar de las restricciones dietéticas que se tengan que hacer.

 Recordad que se llama dieta baja en histamina para simplificar, pero algunos de estos alimentos contienen poca histamina en realidad. Algunos son ricos en otras aminas biógenas, liberan histamina endógena o bloquean la enzima (DAO).

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Hay 3 fases desde que se diagnostica la Intolerancia a la Histamina hasta que se comienza la terapia.

Como tan sólo se puede descubrir qué alimentos se toleran bien si se parte de un estado asintomático, es importante comenzar la dieta tomando tan sólo comida que se supone que se tolera bien, y para eso podemos apoyarnos en los listados que comentaré más adelante. 

La primera fase debe durar por lo menos 2 semanas, aunque es mejor que dure unas 4 semanas y si hiciera falta se podría alargar hasta 6 semanas, y durante este tiempo hay que restringir de manera más estricta la cantidad de histamina que se consume.

Si diera buenos resultados, esta fase también serviría para que uno sepa cómo poder comer para poder deshacerse de los síntomas si en un futuro volvieran a aparecer quizás porque se haya producido una transgresión de la dieta (con transgresión me refiero a que se coma algo que no se debe tomar).

Puede que haya alguna otra sustancia que no toleres y que ésta sea independiente de la intolerancia a la histamina, y que por casualidad esté entre las cosas que has eliminado en esta primera fase, en este caso la fase 2 te ayudará a diagnosticarlo. Por tanto, si sospechas de que algún alimento específico te sienta mal, si lo has eliminado en la fase 1 y partes de que no tienes ningún síntoma, al evaluarlo en la fase 2 podrás confirmar o descartar tus sospechas.

Es fundamental que se escriba en un diario lo que se consume y los síntomas que se sienten. Esto es una herramienta muy útil para poder evaluar las mejoras y las recaídas que se puedan tener a qué pueden ser debidas.

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La siguiente fase es la de reintroducción, donde gradualmente se reintroducen alimentos que contienen histamina para determinar su grado de tolerancia. No tiene por qué realizarse en un orden en concreto, por lo que suelo recomendar que primero se reintroduzcan los alimentos que más se echan de menos.

Se reintroducen alimentos que se toleran mal de los diferentes grupos de alimentos (carnes, lácteos, hortalizas, frutas, aditivos…) pero uno a uno. Mientras tanto, se toman descansos de 1 o 2 días hasta que se pasan los síntomas. 

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Si se reacciona a casi todos estos alimentos, entonces se puede estar bastante seguro de que lo que se sufre es de Intolerancia a la Histamina. Por tanto, la fase 2 no es el comienzo de una futura dieta ilimitada, sino que es parte del diagnóstico. No se tiene por qué probar cada uno de los alimentos del listado, sino que esta fase concluye una ver que tenemos un resultado claro.

Quiero hacer una advertencia y que con las personas que hayan tenido reacciones graves o incluso anafilaxia en el pasado, tienen que tener proceder con mucho cuidado a la hora de incorporar nuevos alimentos a su dieta.

Otro efecto importante que también se consigue con esta fase, y para eso se ha tenido que pasar primero por la fase 1, es que a menudo los pacientes no consideran la dieta necesaria porque ellos se sienten bien y sanos después de que la dieta haya tenido éxito, y no tienen la misma motivación que tenían cuando estaban sufriendo los síntomas severos. Lo que es más, el esfuerzo les parece inaguantable. Para poder tener éxito, hay que evitar muchos alimentos, hay que aprender muchas cosas nuevas, y quizás incluso hay que aislarse socialmente durante algún tiempo. Pero uno no hace sacrificios tan sólo porque tu nutricionista te pide que los hagas. Gracias a estas pruebas de provocación con alimentos que claramente se toleran mal, el cerebro aprende que no hay más remedio que seguir la dieta.

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Una vez que el paciente sabe, sin duda alguna, lo mal que le sientan tomar alimentos que le elevan la histamina, entonces ya está preparado para adherirse a la dieta que tendrá que seguir de manera indefinida. Ahora, el paciente ya puede empezar a incorporar en su dieta tantos alimentos como le sea posible tolerar. Me temo que este es un proceso de aprendizaje que puede tardar años.

La intensidad de los síntomas depende de la dosis. Los alimentos que son muy mal tolerados, si la dosis es suficientemente pequeña, no causarían problemas. 

Para no tener que limitarse demasiado, con el tiempo se debería probar todo lo que le gustaría poder tomar, pero sólo una cosa a la vez. Para conseguir resultados fiables, no se debería tener ningún síntoma en el momento de hacer el test (y además no se debería estar tomando ningún antihistamínico) y después se debería consumir tan sólo alimentos que se sepa seguro que se toleran bien. Esto es importante porque en algunos casos los síntomas podrían manifestarse con retraso. Es mejor hacer las pruebas de provocación un par de veces por tipo de comida para evitar malinterpretaciones.

La dieta debe seguirse indefinidamente mientras que persista la Intolerancia a la histamina. En la mayoría de los casos, desafortunadamente, tiene que ser para siempre. Además las transgresiones normalmente son castigadas mediante el desencadenamiento de síntomas asociados a la histamina a las pocas horas.


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Aunque algunos alimentos no se toleren demasiado bien al comienzo de la dieta debido quizás a un colon irritable, estos pueden que sean mejor tolerados algunas semanas después. Esta es la razón por la que deberías reevaluar los alimentos que fueron identificados como mal tolerados unos meses atrás.

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Aquí tenéis algunos aspectos importantes que se deben tener en cuenta.

Durante la fase de eliminación, debéis intentar cocinar vosotros mismos todas las comidas.

Se deben limitar los alimentos precocinados y los alimentos enlatados.

También se deben evitar los alimentos muy procesados, ya que entre otras razones, pueden tener colorantes artificiales que podrían desencadenar una reacción.


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Debéis mantener la cocina muy limpia.

Hay que refrigerar los alimentos tan pronto como sea posible, ya que la histamina se forma conforme se va deteriorando el alimento.

Hay que desechar la carne que lleve más de 48 horas en el frigorífico

Los alimentos cogelados deben ser descongelados tan rápidamente como sea posible, ya que al descongelarse el agua queda libre para que las bacterias formen histamina.


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Pincha aquí para seguir leyendo la presentación. En la siguiente parte hablo de los suplementos y probióticos que ayudan en la histaminosis.

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